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Resenha: Senhor da Morte (ESPACIO, TIEMPO Y FORMA, 2025)
Fonte: https://revistas.uned.es/index.php/ETFIV/article/view/46838
Menz, Maximiliano M., Senhor da morte. Capitalismo, guerra e tráfico de escravos. Portugal, Angola e Brasil (1640-1770), São Paulo, Hucitec Editora, FAPESP, 2024, 501 págs. ISBN: 978-85-8404-463-4.
Manuel F. Fernández Chaves
(Universidad de Sevilla; mfernandez6@us.es. ORCID: https://orcid.org/0000-0002-1030-0555)
La historia de Portugal y de su imperio ultramarino ha conocido en las dos
últimas décadas un renovado interés en España, cuyos historiadores van asumiendo de manera natural la necesidad de su estudio, tanto por su interés intrínseco, como para comprender mejor la propia historia de la península Ibérica y de América.
En el tema de la esclavitud y las complejas actividades económicas que rodeaban la puesta en marcha del negocio, más allá de la fecha icónica de 1640 nuestro conocimiento es aún incipiente en muchos aspectos, salvo algunas excepciones. Esto llama la atención, habida cuenta de que la trata de esclavos fue uno de los elementos dinamizadores de las relaciones entre Portugal y España durante los siglos de la modernidad, razón de ser de una parte de la economía de la América hispánica y uno de los ejes de la configuración poblacional, demográfica y cultural de aquel continente.
Precisamente el libro que nos ocupa aquí viene a ampliar con sólido fundamento nuestro conocimiento sobre la explotación económica y esclavista de Angola en una etapa de profundos cambios en el comercio atlántico y en la hegemonía política europea. Maximiliano Menz, profesor en la Universidade Federal de São Paulo (Brasil), construye una obra que es fruto de una cuidadosa y atenta lectura de la historiografía y de un amplio y minucioso trabajo con las fuentes documentales, que son cruzadas de
distintas maneras, empleando archivos portugueses y españoles. Sin un conocimiento certero de la situación política y económica del control portugués de la región y su organización económica, es muy difícil contextualizar la construcción de los mercados de esclavos al otro lado del Atlántico e incluso en la propia península Ibérica, por lo que a los lectores interesados en la historia de la esclavitud en Hispanoamérica y España la consulta de este libro es de gran importancia.
En el estudio de la organización de la trata tanto a escala macroeconómica
como local y regional, este libro nos muestra que la multipolaridad y la adaptación a las coyunturas cambiantes eran generalizadas, y que Lisboa continuó siendo un centro de organización y distribución de capitales fundamental. Este marco general de análisis se configura en torno a los contratos de Angola y la presión por su control de distintos grupos económicos, atendiendo también al estudio de la personalidad y el desarrollo del espacio económico y político africano, sin olvidar el mudable protagonismo de los grandes y medianos capitalistas lisboetas, brasileños y
extranjeros, cerrándose con el fin político de los contratos de Angola y el «comercio libre» decretado por el marqués de Pombal.
Uno de los elementos más valiosos de esta obra es el hecho de matizar o contestar realidades historiográficas consolidadas. Entre estas novedades hay que destacar la complejidad de las relaciones entre ambas orillas del Atlántico, donde el relato de la sustitución de los capitalistas portugueses por los brasileños y sus intereses económicos queda pulverizado al dibujarse una red de relaciones en la que los mercaderes lisboetas y, a su vez, las élites de Luanda tenían, de manera alternativa y según las coyunturas, papeles muy destacados o determinantes en la organización del tráfico de esclavos y construcción del poder político portugués en el sertão de Angola. No se deja de atender el papel de los contratadores de Angola, de los lobbies del azúcar o de ciudades como Bahía o Río en la construcción de la Angola colonial, pero sí se supera con sólidos argumentos la explicación simplista de un conflicto entre la colonia (Brasil) y la metrópoli. El autor reconstruye la red de relaciones económicas tejida tras los nombres de los distintos firmantes del contrato de Angola, que regulaba su explotación, revelándose una amplia red de intereses económicos que va más allá de la actividad de los propios contratadores.
La historiografía general supone que se produce un corte radical entre Portugal y España desde 1640 en lo que al tráfico de esclavos se refiere, pero aquí se nos viene a demostrar que muchos sectores del propio capitalismo portugués, fuertemente enraizados en Madrid y con relaciones intensas con la Companhia de Cacheu, hicieron todo lo posible hasta al menos 1700 por redirigir parte de los flujos de esclavos de Angola de nuevo hacia la América española, un tema muy desconocido y aún con muchos aspectos que investigar, y que nos revela como los efectos de la vinculación económica entre ambos imperios coloniales tuvieron un largo eco que no se mitigó hasta el siglo siguiente. Si destacada fue la actuación de los cristãos- novos en los negocios de Angola tanto directa como luego indirectamente a través de compañías y capitalistas ingleses, asistimos ya en el siglo XVIII al auge de los mercaderes del norte de Portugal con sólida implantación en Brasil.
La atención que el autor presta a la organización del tráfico desde Angola y, por tanto, a sus condicionantes locales (pagos en especie, en letras de risco, situación geopolítica interior a favor o en contra de la guerra contra los reyes del interior, relación con poderes extraeuropeos, etc.), permite analizar el rol económico que los gobernadores de Angola tenían en el tráfico de esclavos, el fomento de sus políticas propias y su relación tanto con la corte y los mercaderes de Lisboa como con los grandes mercaderes brasileños. Esto puede verse tanto en relaciones de colaboración como de competencia económica, y las vías de fomento y desarrollo del tráfico de esclavos y organización de los fletes y salida de esclavos por Luanda y más tarde también Benguela.
La guerra y su impulso, así como la coerción más suave con la distribución de banzos y fazendas hacia el interior del continente, eran un combustible imprescindible para mantener abiertos los mercados de esclavos y las relaciones de vasallaje o de colaboración directa con los portugueses. Es un tema importante en este libro, que dedica tres capítulos completos a recorrer la realidad de la trata de esclavos en Angola durante los siglos XVII y XVIII.
El estudio de los armadores, financieros y marineros que participaron en distinto grado en la organización de viajes esclavistas entre 1720 y 1770 es uno de los capítulos más interesantes. De nuevo aquí se desmonta, pieza a pieza, la consideración exclusivamente triangular de este tráfico, mostrando la complejidad de las iniciativas armadoras, que también parten de Luanda (además de Brasil), poniendo de relieve la «microeconomía» de las armazones, prestando atención a los agentes medios y pequeños, especialmente los capitanes de los navíos que contribuían con su trabajo e inversión a la prosperidad del negocio (ya fuesen angoleños, brasileños o portugueses). La inversión en viajes «bilaterales» de distinto origen con otros triangulares era generalizada, caso también de la circulación mercancías como los textiles asiáticos que llegaban a Angola con escala en Bahía. Es muy destacable el análisis fino que se hace del rol fluido e intercambiable entre los inversores, armadores, consignatarios…, que supera las consideraciones más estáticas de autores anteriores. Igualmente, se analizan las importaciones llegadas a Luanda y Benguela realizándose una aproximación crítica a las fuentes, mostrándose un equilibrio entre Brasil y Lisboa en las exportaciones a Luanda. El uso generalizado de las letras de cambio y las más específicas letras de risco muestra la capacidad de adaptación para garantizar pagos en un espacio donde la moneda se iría abriendo paso con dificultad y el principal valor eran los propios esclavos. Se describe y ordena el origen y flujo del crédito y de las mercancías que posibilitaban el tráfico de esclavos y sus ritmos (concretados en las salidas de navíos negreros), así como la evolución de diversas compañías y del perfil de los distintos «homens de dinheiro» que las organizaban.
De esta forma, el autor traza el perfil de los grupos mercantiles de distinto signo y origen que participaban en la trata, y dibuja su evolución y complejas relaciones. Atiende a grandes y pequeños, desde la actuación de los contratadores de Angola, de los gobernadores, de las compañías estatales lusitanas (Corisco, Cacheu, Pombalinas), de los grupos mercantiles de Bahía y Lisboa hasta los mercaderes de Angola. El siglo XVIII conoció además la entrada de capitales ingleses y de otras proveniencias que buscaban el oro del Brasil en su camino hacia la trata de esclavos del Golfo de Guinea, y esta colaboración generó la apertura de nuevos mercados como el de Benguela, que multiplicó la importancia del contrato de Angola al tiempo que amplificaba la esclavización en África y crecían los lucros de la explotación agrícola en América.
Como hemos señalado, en esta obra se analiza el comercio del sertão angoleño que permitía sostener todo el tráfico atlántico de esclavos, y su relación con el contrato Angola y los intereses de sus arrendadores, prestándose especial atención tanto a su rol como impulsores o facilitadores del trato (con sus mercancías o con la emisión de letras de risco), como al rendimiento del contrato y los distintos elementos que lo condicionaban (posibilidad de acceso a mercancías de importación y a los esclavos, impuestos, circulación de distintos instrumentos de crédito, introducción de las livranças como elemento facilitador del mismo, etc.). Se articula así una relación que más que vertical podríamos considerar como «diagonal» entre el gran capital (ya estuviese en Lisboa o en Brasil), con los negociantes de Luanda, los «mercadores do sertão» y los llamados «homens de mar em fora» que acudían a Angola. Y todo ello huyendo de un relato simplista, pues el autor ofrece siempre la evolución del papel de estos agentes y de los mecanismos que permitían la esclavización, y señala cómo los condicionantes generales del mismo generaban tensiones o alianzas en el seno de los distintos intereses ligados a este tráfico, y a su vez lo modulaban y
transformaban. Todo esto sin olvidar las alteraciones de la geopolítica europea y mundial, que trastocaban y afectaban a todo el sistema de extracción de esclavos y reparto intercontinental de la mano de obra esclavizada.
Estamos ante una obra que refleja el dinamismo y los cambios que se dieron dentro del marco general de los contratos de Angola y de la organización política portuguesa de la región, así como la gestión de la trata de esclavos en algo más de un siglo y medio. La solvencia con la que se plantean y resuelven los temas aquí expuestos se debe al exquisito diálogo que el autor establece con la historiografía y a una investigación documental de primerísimo nivel. El estilo claro y directo, y la honestidad intelectual con la que se proponen las preguntas, respuestas y nuevas preguntas que plantea esta investigación, permiten al lector conocer una historia importantísima para la investigación sobre la trata de esclavos, que sirve tanto a los estudiosos del Atlántico ibérico, ya fuese portugués o español, como a los interesados en la historia de la definición y configuración de las redes económicas interimperiales que construyeron el capitalismo mercantil de la modernidad.
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